lunes, 27 de enero de 2014

El amor es como un viaje en autobús.

El amor es como un viaje en autobús.
Es la chica triste que se sienta atrás y mira por la ventanilla.
Que juega a tocar el cielo con los ojos
y se deja volar,
mientras todos juegan a buscarlo en el suelo.
Se deja acariciar por el ruido de unas bocas vacías
y gira la cara mientras les oye callar.
Mueve los pies,
arriba y abajo,
derecha e izquierda,
esperando más de un viaje
que de toda su vida entera.
Tiene el pelo rizado, largo y despeinado
añora que el viento le bese la nuca
y le roce la boca en un suspiro.
A veces tose intentando expulsar
todo lo que no puede gritar.
Ha aprendido a hacer nudos de garganta
pero todavía no sabe desatarlos
y nadie se atreve a quitárselos.
Podría jugar a adivinar las vidas
que suben y bajan,
pero todavía no entiende la suya.
Sabe que se acaba
que es su siguiente parada
que nadie la espera
ni la añora
y baja,
desesperada,
intentando encontrar una boca
que le diga: "bésame".