lunes, 29 de abril de 2013

Somos (error).

No eres error porque todavía no te he cometido, pero qué ganas de ser el error más bonito del mundo.
Hemos establecido un toque de queda para querernos por si las ganas de quedarnos las evaporan la huida.
Pero cómo decirte que la única manera en la que yo huiría sería de tu mano, a cien latidos por segundo.
Y no sé si se me pararía el corazón o me pararía yo a besarte, pero que a lo mejor es un poco lo mismo.
Hemos precipitado la razón por el balcón para que sólo venga a visitarnos la locura por la ventana; y creo que ya no necesito puertas (abiertas).
De locos sólo sé tu mano por mi cintura y mis dedos por tu espalda.
Y de mapas lo que aprendí fue con tu cuerpo lleno de carreteras, de lunas y de miedos que se curan a besos.
Creo que el miedo a volar lo perdí el día que me miraste y me tropecé con las ganas de cogerte de la mano y estrellarnos.
Estoy llena de heridas que jamás cicatrizarán, pero que ya me da igual, todo, (porque son de caerme contigo).
Necesitarte sería quedarme corta porque usar la respiración ya no me parece tan sencillo si eres tú quien me la cortas.
Estamos al borde de la muerte te digo
vivimos la vida me dices
y nunca se me dio tan bien vivir, como ahora.
Y es que no quiero
que dejes de vivirme nunca,
porque yo no he dejado de morir
por ti
desde que te conozco.

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