sábado, 31 de agosto de 2013

37

Jamás la vida me había partido en dos como lo has hecho tú. Nunca había sentido como si todo el mundo estuviera en calma y yo llevara la tormenta en la cabeza, sin poder dejar de llover.
Me duelen los ojos de ver cómo los recuerdos me inundan las pupilas de negro, sin poder ver nada que no seas tú.
Me duelen los oídos de escuchar voces que no son la tuya, sin poder oír los susurros que me erizan la piel, sin poder volver a escucharte reír.
Me duele la boca de todos los besos que no nos estamos dando, por todos esos besos que no nos daremos jamás.
Me duele tanto el corazón que no puedo escribir sin derramar una lágrima.
Que ya no sé hablar de mí sin hablarles de ti, sin contarles que te llevo marcado en cada parte de mi piel, sin decirles que este cuerpo ya no es mío desde que te fuiste.
Que los abrazos salvarán el mundo, pero a mí el tuyo me salvaba la puta vida; y ahora me la destruye.
Que me miro al espejo y no me reconozco, que sólo veo la estela de lo que algún día fui sin ti.
No trato de olvidarte porque sé que no lo conseguiría, pero trato de recordarte lo menos posible para poder sobrevivir (porque vivir ya no sé desde que no estás).
Quizás algún día te entienda, pero será tan tarde que ya no querré saber nunca más de ti.

2 comentarios: